lunes, 31 de diciembre de 2012

Bachiller Zerpa mezcla plomo y arena con el sietecito.


(Del libro “Cuadernos del bachiller Zerpa”)


Paracelso mira el mundo
con unos ojos ciertamente tristes;
yo mismo he perdido gran parte de mis ojos
buscando en anaqueles y archivos
una mejor imagen suya de la que
aparece en la portada de sus obras;
 
fue famoso por que en vida
creyó haber hallado la fórmula
para transformar el plomo
en metales preciosos,
toda la vida he buscado
esos viejos papiros,
dicen: donde hubo fuego
cenizas quedan, en estos caminos polvorientos
quisiera hallarme con aquellas cenizas;
dicen sus biógrafos que Paracelso, como yo, usaba
un gorro rojo, esto me llena de entusiasmo
a lo mejor he encontrado
la veta de oro sin darme cuenta;
en vez de comprar el número de la suerte,
todos los viernes mezclo
plomo y arena con el sietecito
y eso no hace daño a nadie,
es sólo
por si doy en el clavo.
 
Diciembre 31 de 2012, Eduardo Embry, desde Inglaterra

jueves, 20 de diciembre de 2012

"ADOLESCENTES DE SAL" DE MARCOS VEROES


Marcos Veroes reconoce a la adolescencia desde esta actualidad que ya no se sabe si es postmoderna o qué.  Un lugar y un sentimiento de arrebato que nos trasciende a los adultos cuando los jóvenes nos van diciendo desde sus encuentros, más vividos y más reales que en nuestra época, las cosas eran diferentes: la perspectiva de vida es otra, los valores, las formas de comunicación y el incesante latido que quiere indagarlo todo, conocerlo todo. 
El cuerpo ya no es el lugar aislado que no se toca, que no se siente.  Es un lugar de encuentro consigo mismo y con el otro.  Los adolescentes ya no caben en los pupitres o en sus propias camas.  Se suburbian, se inquietan, se encuentran para llorar, reír o desdecirse.  Se rebelan, pero ahora en otras cosas: el sexo, el cigarro artesanal (quizás la marihuana), el despecho, el deseo.
Nos presenta nombres, situaciones y conceptos nuevos para nosotros que vamos dando paso a nuestros propios pasos para reconocer en los textos de marco que, como decía Mercedes Sosa, “todo cambia”, excepto la ternura.  Sin embargo la humanidad sigue siendo la misma aunque más acelerada en la mocedad que ahora se nos para de frente para recordarnos que hay mucho que descubrir  ante esta nueva forma de vivir la adolescencia, siempre llenando de nuevos sentidos a la lucha generacional que siempre nos cubre de una angustia profunda de significados y de modos de relacionarse con el todo.

Ingrid Chicote. 20/12/2012

Desde la mañana a la noche

Allí van
riendo, hablando,
soñando con los ojos abiertos
caminan sin preocupación
con ramas de canela en sus manos
lastimándose
no piensan
no saben
y sin embargo son felices.

Estos otros
desean. anhelan, aspiran
buscan con desesperación
y su día termina lleno de lagos
enrollados
de aguas tranquilas
como alcoholes que llenan la sangre
sin embriagar los sentidos

En este lado

espero que vacíen la cancha
los que saben jugar
los que no saben cansarse

mientras

cargo hojas de palabras
con mi pluma tinta de pimienta negra

miércoles, 19 de diciembre de 2012

UN POEMA DE REINALDO CHINO ROMERO


La chica
con el mapa desplegado entre las manos
da pequeños pasitos en las puntas de los pies
en un sentido y en otro
buscando en lo alto de las esquinas
buscando
ella no me mira
ni pregunta a otra persona
no busca sólo una dirección
busca un idioma entero para llegar a su destino.
La señora
delgada y ágil
corre entre los pausados transeúntes
para alcanzar su itinerario
ella no me mira
y aparta a las otras personas
no busca sólo llegar a tiempo
busca un pasadizo completo para no quedar mal.
El extranjero
con la mano extendida y voz entrecortada
pide en una esquina de la plaza mayor
es una silueta morena fuera de lugar
a mi no me pide
le pide a otras personas
que ven a través de él y su necesidad
no busca sólo un mendrugo de pan
busca todo un país donde encajar
y dejar de tener hambre y de ser invisible.
El señor
con más de una guerra encima
se sienta en el parque bajo la incesante llovizna
aprovechando que todos las bancas están vacías
y apresura el cigarrillo debajo de la boina
mientras el humo le entrecierra los ojos
él no me mira
ni se acompaña de otra persona
no busca sólo descansar
busca entre sus manos temblorosas
todo el tiempo posible para pasar otro invierno
y calentarse con otra primavera.
El chico
con sus tatuajes y sus piercing
desafía a los mayores
se hace una cresta en el cabello
se deja caer los pantalones en la cintura
dejando ver su ropa interior
él no me mira
le grita estrepitosamente a otras personas
no busca sólo aceptación
busca un futuro completo
que se le ha ido de las manos
por disposición de unos tipos bien vestidos
bien peinados y sin tatuajes ni piercing
busca para poder comprar del catálogo
que hasta ayer le ofrecieron
y disfrutar de sus derechos adquiridos
por nacer en este consabido terruño.
La gitana
con sus ojos inmensos
grandes pestañas y piel cobriza
heredera de una estirpe
que ha sobrevivido a todos los imperios
durante más de diez mil años
ella no me mira
le vende a otras personas
no busca sólo embaucar a alguien
busca sobrevivir a esta alianza económica de países
así como sobrevivió a fenicios… egipcios…
griegos… romanos…nazis… tirios y troyanos.
El cartero
empuja su carrito
repleto de correspondencia y propaganda
ejerciendo de nuevo hoy su oficio centenario
que ha mantenido enlazado este reino
por sobre todos avatares de los tiempos
él no me mira
ni mira a otras personas
no busca sólo una dirección
busca un código postal universal completo
que le permita sentir a todos los portales
como el suyo propio
y cumplir temprano con su tarea.
El niño
con los cachetes sonrosados
y el cabello amarillo
se burla del frio
él me mira con sus ojos azules y sonríe
no mira a otras personas
no busca a su mamá
él no busca nada
tiene toda la certeza entre ceja y ceja
él no espera nada
sólo me mira y me sonríe
y me trasmite su confianza
de que el mundo estará a salvo
y este invierno también pasará.
reinaldo chino romero.-
M30-oct-12
salamanca

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿ES USTED UNA SILLA?

De Eduardo Embry

Hay poemas que son
como perritos falderos,
de corte tradicional, muy cabezones,
y a veces también casi sin cabezas,
pero más pálidos que un cisne en el agua,
hay poemas que mandan, permiten
o prohíben,
de lenguaje normal,
llevan afirmaciones falsas
o negaciones que no calientan a nadie:
se oponen con cara dura
a todo aquello que dice “todo es desigual”,
como una manzana mirando para el norte,
donde un conejo no tiene patas ni orejas,
hay poemas que entran
a los recintos con una silla en el ojo,
se instalan
como silla en el cerebro humano
¿es usted una silla?
sí, señor, soy una silla;
es como decir, pan por pan, vino por vino;
como si leyéramos la vida en la vida;
si esto sucediera realmente
en la otra vida,
más vale dar un salto, “detente, canalla”,
o romper en mil pedazos el cuaderno,
o dar de patadas en las teclas
del procesador de palabras,
hasta destriparlo, pieza por pieza,
para recomenzar su lectura
de atrás para adelante
con signos de escritura china,
un calentador de agua hecho
con pinceladas toscas y finas,
un tomate y una escalera,
hay poemas mal educados
como sillas con tres patas,
todos hablando a la vez,
se instalan cómodamente
en mi cerebro,
encienden el televisor,
se arrellanan en el sillón
con patas de elefantes,
con la suavidad de la piel
se quedan dormidos,
pero también hay poemas que son
como perros salvajes
que andan por la calle
mordiendo a todo el mundo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

MUJERES QUE ESCRIBEN


En Las imágenes de la ausente, Wafi Salih hace una serie de cuestionamientos, de preguntas que reproduzco textualmente:
1.-  “¿Al abordar la literatura escrita por mujeres, al mirar sus personajes y establecer cómo se configuran éstos, no desde la perspectiva del arquetipo viril-masculino, sino desde la percepción de la experiencia vital, no nos arrojamos inmediatamente en las fisuras de las grandes interrogantes?
2.- ¿Hay una sensibilidad especial que marca la construcción del personaje femenino cuando éste es hechura del hombre?
3.- ¿En qué se diferencia, si este ser-personaje es producto de la experiencia cultural, de la práctica cotidiana del sujeto femenino que se escribe, que se describe y se muestra ante el texto?”

Creo que para abordar algunas respuestas a estas preguntas faltará tiempo pero antes de esto quiero iniciar esta ponencia con algunas reflexiones sobre la literatura escrita por mujeres. 

Muchos conocimientos ancestrales fueron trasmitidos por nosotras. Tal es el caso de Hipatia en el siglo II de la era cristiana.  Según Sócrates Escolástico  “Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hipatia, hija del filósofo Teón, que logró tales conocimientos en literatura y ciencia que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo.  Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción” ¿Y cuál fue el destino de Hipatia? Morir en un asesinato del que aún se desconoce el móvil. ¿Por qué el homicidio?

Cada cultura en el mundo ha tenido sus escalas de valoración, sus subversiones y sus modos de ver la existencia.  Por ejemplo, las mujeres druidas escribían las recetas medicinales y luego fueron catalogadas como brujas y quemadas por la Santa Inquisición de la iglesia católica. Pero sus recopilaciones fueron utilizadas para formar el vademécum médico de la cátedra de Medicina de las Universidades de la Edad Media, lugares donde sólo los hombres tenían acceso. Y tomo estos ejemplos  de la cultura ancestral europea como reflexión sobre el tema que nos convoca hoy: Mujeres que escriben.
Pero para aportar más sobre el tema en cuestión es necesario abordar qué hacen las mujeres diferentes al hombre. ¡Claro! hay que reconocer que somos perfectas pero que durante siglos han querido que estemos calladitas porque calladitas nos vemos más bonitas.  Obedientes porque si no, somos capaces de perderlo todo, como el caso de Flora Tristán, por ejemplo.  Pero sabemos que jamás seremos dóciles y por eso las mujeres escribimos.  Y ¿sobre qué cosa escribimos las mujeres?
Primeramente escribimos porque tenemos una visión de mundo, somos curiosas y tenemos a nuestro favor la palabra creadora que, de paso no tiene género, pero sí tiene motivaciones de poder.  La mujer que escribe tiene un poder en sus manos que es el que le aporta la creatividad, el conocimiento y la formación.  Sin embargo, podemos saber que hemos sido ninguneadas, sometidas, esclavizadas y silenciadas, porque quien maneja el conocimiento tiene poder y el patriarcado instituido no permitió durante siglos que fuera posible que tuviéramos un lugar dentro de la intelectualidad.  Sin embargo, en nuestra constancia hemos obtenido grandes logros a través de la historia.
En nuestro país, en la época de la Independencia, por allá por 1810, la sociedad estaba dividida y eran los hombres pertenecientes a la clase dominante de entonces, quienes tenían acceso al conocimiento, a la universidad.  Mientras tanto, las mujeres blancas eran las que podían ser instruidas dentro de sus casas, hasta que Simón Rodríguez habló de la educación popular.  Y es que era necesario que aprendiéramos a leer, a escribir, pero sobre todo, a pensar, independientemente de la lucha de clases establecida, para poder asumir mayores libertades.
Durante siglos hemos sido domesticadas a través de la Institución FAMILIA.  La mujer estaba hecha para el hogar. Las esclavas no tenían acceso al aprendizaje.  Juan Germán Roscio enseñó a sus esclavas a escribir para que pudiera existir el papel moneda.  Eran las esclavas quienes, a través del aprendizaje de la caligrafía, las responsables de hacer los billetes. Sólo para mantener el poder y la riqueza se instruyó a las mujeres en la caligrafía, mas no así en la escritura, aunque las más audaces pudieron aprender a leer y a escribir, fuera del trabajo asignado. (Alcibiades. Mirla, 2010)
Muchas mujeres se convirtieron en personajes de grandes novelas, vistas desde el ideal de lo masculino, pero cuando comenzaron a escribirse, desde su propia feminidad, desde el no estar de acuerdo en morir de amor, como ocurre en  María de Jorge Isaacs, o en Ana Karenina de León Tolstoi, quisieron contar su propia historia y allí podemos ver a las pioneras de nuestro país empuñando la pluma con el espíritu rebelde: Teresa de la Parra, Pálmenes Yarza, Enriqueta Arvelo Larriva, María Calcaño y Olga Luzardo visibilizadas por María Eugenia Bravo, quien lleva años indagando sobre las mujeres que escriben en nuestro país y haciéndolas visibles desde su trinchera, trabajo doble porque ella también se está haciendo ver con la dedicación que pone a su investigación y muchas otras que dieron impulso a ese mundo femenino de la Literatura.
El cuerpo de las mujeres tomó parte en la escena. Ese cuerpo dócil, hecho para llevar el trabajo de la casa, para parir los hijos, provisto de una capacidad para soportar todas las jornadas de trabajo en sus diversos roles, pero que ahora también se manifiesta a través de la palabra diciéndole a la humanidad: ya no soy cuerpo obediente, soy presencia pensante y escribiente.  La pasión, el dolor, el aniquilamiento, la rabia, la impotencia, el amor, el compromiso social y muchos otros sentimientos que se encuentran y desencuentran, da lugar a una literatura distinta a la escrita por los varones y que no puede seguir siendo violentada por el silencio. Entonces es válido responder a la primera pregunta de Wafi Salih:
“¿Al abordar la literatura escrita por mujeres, al mirar sus personajes y establecer cómo se configuran éstos, no desde la perspectiva del arquetipo viril-masculino, sino desde la percepción de la experiencia vital, no nos arrojamos inmediatamente en las fisuras de las grandes interrogantes?”
Yo diría que nos arrojamos en una fisura donde la belleza cobra vida y acceso ante el mundo de los lectores que se va configurando a partir de esa perspectiva de la escritora y su lenguaje que es un mundo.  La mujer entonces se expande como un caos dentro de la creación que asume y ya no es sólo la que está en el hogar, la que se desarrolla a partir de la obtención del conocimiento, la peligrosa mujer que es capaz de mirarse y de mirar a las otras mujeres y escribir para la humanidad sus pormenorizadas inquietudes sino que cobra espacio vital en las bibliotecas y en las librerías porque el verbo de las mujeres tiene un poder en la mente de los lectores: un poder subversivo que alerta a quienes detentaban el título de escritores, o sea de los varones que se dedicaban  escribir, surgiendo de esta manera,  una violencia soterrada, oculta, delicada ante quienes asumen un papel en la sociedad y se rebelan contra el patriarcado existente, es decir las escritoras.
Esa violencia es muy dinámica y, aunque no parece hostil, es dolorosamente abordada desde la indiferencia porque ante la literatura hecha por mujeres surge el fenómeno que somos muchas y que ya no somos poetizas, como nos llamaron en el siglo XIX, sino que ahora somos escritoras: de poesía, narrativa, filosofía, crónica, ciencia, psicología y un incontable número de vertientes escriturales que nos hacen tener presencia en la literatura y en otras ramas del saber. 
Una vez que surgen nuevos enfoques de lo femenino, a través de la lucha de años por la igualdad de género, es cuando las mujeres comenzamos a cobrar vida con nuestra propia voz dentro de los campos del conocimiento y uno de ellos es la literatura, y es en este momento, en nuestro país, que somos tratadas con respeto, aunque muchas no seamos parte del currículo de las universidades, que sería otro tema extenso a trabajar.
Es por ello, que convocadas en esa realización de la búsqueda de horizonte de sentido para lo que hacemos, seguiremos subvirtiendo el orden de lo instituido porque en las universidades, por ejemplo, si bien hubo apertura para el estudio de lo que escriben las mujeres, éstas siguen siendo las mismas y hay que abrir paso a las nuevas voces que se han ido erigiendo con su trabajo de perseverancia a través de la palabra escrita y visibilizar a todas esas mujeres que existen en nuestro país dedicadas a la experiencia de la palabra.
En cuanto a la construcción de los personajes, hace mucho tiempo que tuve ente mis manos el Manual de Antiliteratura, que a su vez era la que llegaba a las grandes masas convertida en fotonovelas, Corín Tellado, Jazmín. Delia Fiallo y muchas otras mujeres que tuvieron o tienen aún a bien, construir personajes femeninos donde la idealización de situaciones, conflictos, amenazas siempre iba a estar concluida por el final maravilloso:  la casita feliz, el perro, el jardín, los hijos, el marido.
Esta anti-literatura produjo en nuestra sociedad una manera de ver a la mujer que escribe y fue cuando comenzamos a diferenciarnos con obras como las de Laura Antillano con personajes como la hija que narra La luna no es pan de horno o la Ciudad Abandonada donde podemos ver a una ciudad como Caracas con sus miseria, encuentros, desencuentros, pero ciudad femenina que se mira desde el orden y el caos, siendo la ciudad un personaje que también se convierte en un mito. Una ciudad donde un profesor universitario como Diógenes es dueño de una librería conjuntamente con su mujer y su discurso es la búsqueda del sí mismo, busca el sentido de su profesión como profesor universitario pero ese discurso no le da respuestas para la vida.
“Quiere estar solo, necesita estarlo, la proximidad de Minerva no le permitirá establecer ese espacio del vacío sin ansiedad.  Entonces trataría de buscar respuestas para ella, siempre se ha sabido explicando el mundo para otros, ahora quiere sus dudas, su propio vacio de respuestas”
Encontramos entonces esas dualidad de compañía/soledad donde el varón, visto desde la perspectiva de la mujer es un ser que se busca a sí mismo pero sin encontrarse. Sin duda alguna el personaje masculino visto desde la perspectiva femenina no encuentra asidero en la realidad que es imposible sostener entre tantos libros, teorías y análisis que no le sirven en la vida práctica.  No es el caso de la mujer que es capaz de adaptarse a todos sus roles por costumbre del aprendizaje ancestral y su capacidad innata de hacer muchas cosas al mismo tiempo, dando la respuesta adecuada en la circunstancia precisa.
Con esto queremos decir que la anti-literatura escrita por mujeres para las mujeres es un submundo donde lo femenino juega el papel de las idealizaciones, lo irreal, la domesticación ante un sueño común: el príncipe azul, mientras que en la Literatura de nuestras escritoras, por ejemplo, como Laura Antillano, hay un encuentro con el ser humano que somos todos, pero que también tiene implicaciones sociales, psicológicas, filosóficas, políticas generando un avance en la construcción textual pero también de la construcción de la emancipación escritural que puntea avances sobre la sociedad en la que estamos contenidas.
Por su parte Carolina Álvarez en “Las Trinitarias y Barba Azul” va desmitificando en sus cuentos a esos personajes que, si bien en la infancia eran simples e inofensivos, en la adultez Carolina los transforma en un metalenguaje que va guiado por metáforas que nos preguntan y que a la vez nos cuestionan la visión que teníamos sobre fábulas, cuentos de hadas, personajes de canciones y la realidad.
En su cuento Orfeo y Eurídice en los campos Eliseos podemos leer este diálogo:
“Eurídice: Orfeo, Orfeo… Te contaré mi historia. Como recuerdas, vivía en la casa de mis padres.  Fui educada en las letras y en las artes, llevaba una existencia apacible y tranquila hasta que llegaste tú. Al escuchar tu lira y los poemas que salían de tu boca, conquistaste mi corazón.  Te creí único, te amé.
Te ofrecí mis versos que nunca había osado descubrir a nadie; traté de que escucharas y compartir contigo las canciones que susurraban las musas a mi oído pero sólo me mirabas, no me escuchabas.
Tus canciones, que en primer momento me parecieron hermosas, comenzaron a sonarme huecas.
Estos pensamientos rondaban por mi mente, pero me negaba a creerlo.  Todo se aclaró el día de nuestra boda. Las chispas de la antorcha de Himeneo opacaban tu voz, la situación era tensa y observé tu rostro; no olvidaré esa terrible expresión, en ese momento lo comprendí todo, un rayo atravesó mi corazón. Entendí que mi vida junto a ti sería una soledad prolongada al infinito.
“Orfeo: Eurídice ¿qué dices? Yo te amaba, vine a buscarte al Hades, hice lo que ningún hombre había hecho…
Eurídice: Lo que viniste a buscar al Hades no fue a tu amada, fue a tu público, tu auditorio particular.
Orfeo: Eurídice, de nuevo me asustas…
Eurídice: Te niegas a ver la verdad… Recuerda Orfeo, recuerda… ¿Por qué volviste la vista?
Orfeo: Necesitaba verte, estábamos cerca de la tierra, temí por ti…
Eurídice: Orfeo... ¿qué pasa?, recuerda… Volviste tus ojos porque no podías entender que me había zafado de tu mano.”
He allí la experiencia vital de las mujeres, que sin duda alguna están sujetadas al macho, y que cuando se sueltan, el macho la busca para mirarlas. El poder del hombre es la mujer sujeta a su lado.
En el discurso audaz de Sol Linares en todos sus libros, especialmente en La Circuncisa, podemos ver, más que un lenguaje revelador, las circunstancias de sujeción de la hembra que se emancipa de manera imprevista. Rehace a Olivia, la de Popeye, quien era ese personaje flaco, famélico, flexible y sincero, para terminar casándola con Brutus, pero nunca se desliga de Popeye, con quien llevó de por vida una relación epistolar, siendo la carta que escribe en el cuento “Popeye me casé con Brutus” un acercamiento a la sinceridad de una mujer que buscaba emociones más allá de ser salvada. Porque nos enseñaron a que teníamos que ser salvadas.
Dice Olivia en su carta dirigida a Popeye:
             “… No me malentienda, pero usted siempre fue lo que aparentó ser, un hombre bueno. Verá, ser bueno no es suficiente, al menos no para mí. La virilidad de un hombre bueno fácilmente se sublima con actos de preclaro altruismo, al que yo no me opongo per se. Pero no quieres a un hombre bueno porque sea bueno; lo bueno sólo puede beneficiarte. En cambio, no tardé en encontrar en Brutus sus propios opuestos, de los que me enamoré enceguecidamente. Ahora lo sé. Lo veo claramente. A la bondad hay que agregarle ingenio, la tozudez, la malicia, el desparpajo, la valentía y la ternura… Ahora comprendo que fue entonces una metáfora de la reconstrucción de esta Olivia que hoy escribe. He descubierto, después de todos estos años, que Brutus tiene la medida exacta de mi pasión y mi temor por la vida.
              En cambio, el amor suyo por mí no era sino una proyección de justicia, acaso ilusoria y errática. Mi vida habría sido consumida por un ideal del mundo que en el fondo usted no estaba dispuesto a traspasar, de manera que la aventura habría acabado en el justo momento en que Olivia fuera suya.”
He aquí ejemplos de mujeres que van escribiendo otra historia diferente a las que nos contaron para que la sumisión se instaurara en nosotras y soñáramos con nuestros héroes y príncipes que jamás encontraríamos en la realidad.
Es por eso que me parece pertinente traer a colación la segunda pregunta que inicia el libro de Wafi Salih:
“¿Hay una sensibilidad especial que marca la construcción del personaje femenino cuando éste es hechura del hombre?”
Por supuesto que hay una sensibilidad especial en la construcción de la visión de lo femenino desde el varón, que en un momento es la creación de las mujeres a la medida de ellos.  Por ejemplo, Dante Alighieri, nos presenta a una Beatriz que es la mujer ideal y que quizás representa, en un sentido simbólico, la utopía de perfección de la humanidad.  Una humanidad que orienta al hombre pero que es una humanidad en femenino.
Otra mujer ideal viene siendo Penélope, que tejió y destejió una manta conservándose para su amado Odiseo y lo esperó durante los doce años en que estuvo lejos del hogar, siendo casta a pesar de los pretendientes que se reunían para que ella eligiera nuevo marido. (Cosa que sucede cuando las mujeres están solas por decisiones propias.  El arquetipo está internalizado en la sociedad).  Helena de Troya se dejó llevar por la pasión y el enamoramiento pero produjo una batalla que terminó con una ciudad perfecta y en armonía, enfureciendo a los semidioses, dioses y en su mayoría a todos los varones que nunca preguntaron por qué Helena de Troya dejó a su viejo, violento y perverso marido, quien es el que inicia la guerra por el trofeo que era la belleza de Helena.
En la Biblia apreciamos que Moisés tenía una esposa joven, hermosa y alegre.  Subió a buscar las tablas de la Ley y cuando bajó uno de los mandamientos que le entregó Yahvé dice (lo transcribo como lo aprendí en catequesis)  “No desearás a la mujer de tu prójimo” o sea: la mujer del prójimo es propiedad privada, mujer sin prójimo es libre, pero a nosotras no nos dicen que no deseemos al hombre de nuestra prójima y tampoco le prohíben al hombre con prójima establecer relaciones con otras si éstas están solteras.  Cosas de la ciencia religiosa. 
Vemos cómo Salomón desposa a la Sulamita, virgen en espera de su noche de boda quien soñaba a su varón con su mirada de gacela y sus manos que estaban tan ardorosas y que eran capaces de derretir las llaves en la puerta como se derretía la mirra ¿Qué varón no quiere tener a su Sulamita?
Otra mujer arquetípica es  Betzabé cuya belleza hizo pecar al rey David quien la miraba bañarse desde su balcón. Vouyerista David ¿Quién lo diría? mandó al esposo de Betzabé a la batalla para que fuera asesinado pero el pecado fue pagado por ella con la muerte de sus primeros hijos.  Dios varón reprende a David, pero castiga a Betzabé.  Y así van a apareciendo mujeres perfectas durante todos los relatos de la Biblia concluyendo con María, la madre de Jesús, quien lo parió virgen. 
No es hasta que José Saramago se le ocurrió escribir el Evangelio según Jesucristo que comenzaron las dudas a ser parte de los mitos internalizados en la sociedad impuestos por las religiones judeo-cristianas, haciéndole un favor a la sinceridad, provocando una justicia humana sobre María y Magdalena.
En esta construcción del personaje femenino está la idealización de una mujer que no existe, por tanto, las mujeres que sí existen ni son santas, ni diosas, ni putas.  Son simplemente mujeres.  A través de los relatos arquetípicos se castiga a la mujer que sale de la regla impuesta por el hombre, Dios en el caso de Eva,  porque siempre ha tenido que guardarse sus rebeldías para las guerras pero no para la comprensión de su humanidad. Y en las guerras pasadas y quizás en las presentes, no tienen nombre las heroínas, salvo contadas excepciones.
Es por eso, o sobre eso, que las mujeres comienzan a drenar su propia visión de mundo, sus propuestas de lo que es una mujer y sus aires de libertad, la lucha contra el olvido, la lucha contra el propio secuestro de su palabra creadora y la lucha contra la violencia del macho que usa el lenguaje como medio de in-comunicación ante la escritura realizada por mujeres. 
Vinicius de Moraes, en su versión de Orfeo pone en la boca de Eurídice “Si pudieras escucharme en lugar de verme”. Si pudieran escucharnos en lugar de vernos… Y es que nos han hecho del tamaño de la mirada, no de la lectura, no de la escucha, no de la totalidad de lo humanamente compartido que llevamos en el mundo. Dice Ivonne Bourdelois respecto al tema de Eurídice y Orfeo en la obra brasileña:
“El regreso al infierno se cierne como amenaza para la pareja ante la imposibilidad de que el varón escuche a la mujer, que es para él ante todo presencia visible, física o sexual, antes que palabra portadora de sentido. Orfeo, mitad dios, mitad hombre, es el creador de la música. El supremamente escuchable. Nunca el escuchante. La condición impuesta a Orfeo, en realidad, consiste en superar esta situación de ensordecimiento, y así responder al deseo más profundo de Eurídice: la de ser oída. Una Eurídice invisible, que sólo puede ser escuchada, representa para Orfeo el infierno, porque trastorna todos sus poderes”.
¿No es acaso esto lo que sucede con la literatura? ¿No somos acaso las mujeres que escribimos unas Eurídice? ¿No hemos vulnerado el espacio de Orfeo al atrevernos a aprender a decirnos, “con la palabra portadora de sentido” unas trastornadoras de los regímenes de verdad del patriarcado literario? Una pregunta que intento responder se convierte en otras preguntas para ser respondidas buscando eso que dicen llamar “horizonte de sentido”. Qué buena idea la de Carolina Álvarez de emancipar a Eurídice.
¿Cuál es el horizonte de sentido de las mujeres que escriben?
Las mujeres co-estamos en una sociedad dominada por la idea del patriarcado que nos define porque siempre han sido ellos los que nos piensan.  Nos define el varón y al realizar esto quedamos-somos como sujetos de un sinnúmero de relaciones vitales que nos pormenorizan la existencia. Lo expresaré mejor con las palabras de Octavia, la que nunca envejece o rejuvenece y siempre tiene la misma edad, según su padre.  Este es el personaje construido, entre muchos personajes que lleva el hilo conductor de Percusión y Tomates de Sol Linares:
“Sí, bueno, uno debe hacer algo con lo vivido, aunque eso vivido no valga mucho la pena de ser contado y lo escrito en ese papel de carne que es la piel salga igual de sucio cuando entras a la playa. Hoy amanecí… como decirlo, frágil, como papel de arroz. Se me ha metido en la cabeza escribir mi autobiografía. Naturalmente. A mi edad los seres humanos comenzamos a pensar qué hacer con el recuerdo y esas cosas. Nos ponemos sensibles y autobiográficos. Ah, quien dijo que mi vida era publicable, o peor, quién dijo que mi vida era legible”
He allí nuestra Octavia que es Eurídice. “Dice Margaret Fuller que la literatura no consiste en una colección de libros magníficos, sino en un ensayo de interpretación mutua.” (Bordelaois, 2007).
Entonces vayamos convenciéndonos que la literatura escrita por mujeres no es un monotema: es un asunto de recursos e interpretaciones de la multivocidad existente tanto escritoras existen.  Orfeos: escúchennos, mejor, léannos.
La tercera pregunta que hace Wafi al inicio de su libro es la siguiente:
“¿En qué se diferencia, si este ser-personaje es producto de la experiencia cultural, de la práctica cotidiana del sujeto femenino que se escribe, que se describe y se muestra ante el texto?”
Se diferencia en que primeramente somos todas unas Eurídice abriéndonos caminos en el infierno, queriendo ser salvadas por Orfeo, que no quiere escucharnos y que al mirarnos nos quedamos sumergidas en el Hades. No queremos permanecer allí.
O somos Olivia, o Penélope o Helena.  O Eva, esa infeliz que trajo el pecado al mundo y a quien hay que redimir porque ella ofreció la manzana pero la decisión fue de Adán.  Pudo haber dicho que no… Y es infeliz porque ha sido, por siglos, la mujer de las culpas en lugar de la mujer emancipada que tomó decisiones por su propia cuenta.  Todas, en el fondo, somos un poco la  Eva castigada y excluida del Paraíso.
Entonces las mujeres que escriben, que construyen sus personajes y sus develaciones poéticas siempre serán como la X que es la incógnita de todos los problemas matemáticos.  Siempre se busca resolver la ecuación (la ecuación es femenina), pero a veces no se puede develar la incógnita porque siempre una solución a un problema revela que hay un problema superior y así siempre habrá una X que revelar en el discurso de los femenino.
Ante la pregunta: “En breves palabras, ¿Cómo te defines como mujer que escribe?”
Sol Linares: “Bella amiga, me gusta sacarle la sangre a lo subjetivo incluso en los eventos más tribales.  No sé si lo logre”
Ana Mendoza: Apasionada. Torbellino a la orilla de una playa. Desierta, descalza, aprendiz.
Coral Pérez: Je, je.. La poesía es transgenérica.
Annie Pereira: Sencillamente intensa. Me agarraste fuera de base. Déjame pensar. Sufrida pero amorosa como me dijo alguien una vez.
AracelisReyes:L@az27rMt0Ppvtsp&vrs07r7r2!ypy46c4u0z2P1yr7Pxz2x:rt2y0rrq49z2Pxz2z7r7xw2z0Pr9P;7:y0rz1z79r2P7v7yr9Py0q7yr0Py27z4yr97v7yr9Py7v2r0rry;$@str9 zp9r29y7zp9Pby7Pywvw9:y0rz1z7yu9e@
Carolina Álvarez: Como una persona sensible, un poco insegura, con algo que decir y mucho que escuchar.
Para concluir esta ponencia lo haré con un poema de Ana María Oviedo de su libro Crueles que nos devela el encuentro entre el uno y la otra:

EL POEMA
Ana María Oviedo

Nunca llegamos a nada

imaginar una puerta que al abrirse mostrará el 
desierto,
una plaza para besarnos como adolescentes,
una ciudad, Trujillo o Praga, por ejemplo,
trenes, notas de viaje,
flores amarillas, silvestres, sin amarres,
un libro, Justine, la del cuarteto, por ejemplo,
una idea por la que morir,
una canción ridícula,
una fotografía de la infancia o un cuento,
Vientos Alisios, por ejemplo.

Pero nada.
Ni una carta de amor,
ni un pequeño animal detrás de nuestros pasos,
un gato lúcido de dos colores
que mirara desde su indiferencia o
peces dorados en un acuario artificial,
un día de sol, una piedra
sobre la que tendernos limpios e inocentes,
un poema, la música,
Mahler, por ejemplo,
almendras, mangos, café, chocolate,
agua pura bajando desde los labios como
un beso,
un perfume, el olor inconfundible y persistente
en las manos después de hacer el amor,
una película, Portero de Noche, por ejemplo,
pero nunca llegamos a nada,
       nunca tuvimos nada,
crueles bonsais de granadas mínimas,
una calle, una vereda, una fecha de cumpleaños,
un patio, una calle, una mesa,
una cama,
un trago de cocuy para enfrentar tristezas,
dulzón en medio de la lengua.

Era mucho pedir y nunca llegamos a nada.
Una habitación de hotel en las afueras
un día  la semana,
te veo, amor, el jueves, por ejemplo,
pero 
tú y yo nunca llegamos a nada,

dormimos juntos y no basta
cuando apenas se añora lo imposible




jueves, 11 de octubre de 2012

NOCHE DE PELAMBRE


Libro ganador de la I Bienal de Literatura "Argimiro Gabaldón", mención Poesía efectuada en Julio en el Estado Portuguesa, tierra del Comandante Carache.
"Los que mueren por la vida 
no pueden llamarse muertos"




Con el poemario Noche de pelambre, la escritora Ingrid Chicote ganó el Premio en el área de Poesía de la 1ra Bienal Nacional de Literatura Argimiro Gabaldón, efectuada del viernes 13 al domingo 15 de julio, en la población de Biscucuy, estado Portuguesa.

El jurado integrado por los escritores Luis Alberto Angulo, Héctor López y Jaime Tovar emitieron el veredicto sobre el trabajo presentado con el seudónimo Mariposa sobre el río de la escritora Ingrid Chicote, que fue premiado por su alto vuelo poético, claridad del lenguaje y su contenido que busca recuperar los elementos de la naturaleza. 

Oriunda de Caracas, (1965) Ingrid Chicote, hizo de Villa de Cura su alero vital desde hace más de tres décadas. En el sector Los Colorados de la capital del municipio Zamora del estado Aragua, venía trabajando en silencio pero con mucho entusiasmo.

En el 2010 gana la I Bienal Nacional de Literatura Cruz Salmerón Acosta, efectuada en el pueblo de Manicuare, estado Sucre, con el poemario Huelga de Palabras.

Luego vendría su hermoso libro La Ruta de Los Ancestros, publicado por la Fundación Editorial El perro y la rana, el cual presentó el poeta Pedro Ruiz, en acto organizado por el Gabinete estadal del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, en la Casa de la Cultura de Maracay.

En ese entonces Ruiz expresó “…una mujer que ha sido una hermosa noticia, la sorpresa de la I Bienal Nacional de Literatura Cruz Salmerón Acosta, con el Libro Huelga de palabras. Ahora, con La Ruta de Los Ancestros, no hay duda de que estamos frente a una voz poética de profunda autenticidad, con una verdad trabajada con rigurosidad de orfebre. Es un libro necesario, esencial, que nos conmueve., en el cual recoge la memoria de personajes, de sus ancestros…”

Este nuevo galardón obtenido por Chicotte sin duda ratifican lo afirmado por Ruiz , y esa autentica voz poética de Ingrid Chicotte fue nuevamente premiada por el Jurado de la I Bienal Nacional de Literatura Argimiro Gabaldón, un evento de gran relevancia que honra la memoria del poeta, maestro, soñador y líder guerrillero.

Ingrid Chicotte es Terapeuta de medicina Tradicional China, egresada de la Universidad de Carabobo y de la fundación Neijing, Maracay, Poeta y narradora viene desempeñando una importante labor como promotora del Libro y la Lectura, y Tallerista del Programa La Comunidad y su escritura; de la Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello, entre otras actividades literarias y formativas.

En el área de Ensayo Histórico, el galardón recayó en el portugueseño Jhonny Jordán, quien obtuvo el primer lugar con No conocí a Argimiro Gabaldón , y las menciones fueron otorgadas a Jean Cruces Arqueólogo de la Tierra de Gracia de Camilo Morón de Falcón y Tres Cuenta Cuentos de Portuguesa, del portugueseño Joaquín Castillo 

La Bienal Argimiro Gabaldón fue organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, el Centro Nacional del Libro, el Gabinete de Cultura de Portuguesa, la Red de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela, la Alcaldía Bolivariana del municipio Sucre, colectivos culturales y el Poder Popular.

T/ Omaira Ochoa Díaz




NOCHE DE PELAMBRE
Poemario



“Por gusto o por voluntad nadie se quedaría en este puerto”
José Saramago






Los perros

en las paradas de los camioneros

pasean sus ojos
a través de las luces

Esperan clemencia

sobras que botan los pasantes

Mugre es lo que anida
en su pelambre

Se destienden
aullándole a los vasos
de café


Esperan que la luna
se espabile
y les responda
con piedad


Los camioneros
extienden hamacas
y sueñan tranquilos
en alguna orilla

Ellas
se encuentran protegidas
mientras pasajeros de buses
observan
nulos movimientos

Parecen esclavos
que se llevan a sí mismos
de lado y lado
de las colgaduras

Recostados de los grandes monstruos
toleran besos de niebla
luces de  postes
sin que nadie  cante
una canción de amor


En la mesa
la mañana se despierta
mientras que huellas de  gato
son camino de bordes secos

Las pisadas son sigilosas
lentas
silentes

sobre el árbol
el sol naciente
cuela a un gato
en el café de la mañana


En la pelambre de la noche
los cojines
se dispersan de aguas

La estrategia de la luna
fluye en cuatro tiempos

habitaciones  abejasadas
nidos de níspero
sábanas extendidas

la noche
con toda su coraza de pieles antiguas

se sienta sobre la mesa

liba un trago seco

disipa aguas
tiempos
abejas
nidos de níspero

Noche de mieles durmientes
en seguro abandono



Los gallos predicen
lomos de  ciruelas

malanga
en fronda de garganta


ilustres soles
soliviantando polvo


En ciertos flamboyanes
los fantasmas se acuestan
entre ramas
flores rojas

saldos de locura

Adornan sus ojos con alguna sombra de luna
persiguen algún brillo del río
para ponerse en los labios

Buscan algunas telarañas
para cubrirse del frío
mientras que los búhos
dan vueltas a sus cabezas
intentando mirar
la dirección que toman
cuando les da por volar
y perderse


Las iguanas
sigilosamente
manchan el asfalto

Todo el verde
recuerda orígenes
que se pierden en el tiempo

Las iguanas se buscan en los árboles
para encontrarse
con algún punto de la perfección

Huyen de la muerte
en alguna selva
virgen de humanos


Las abejas insisten
en meterse en los bombillos
mientras que la noche insiste
en clavarse de oscuridad


En alguna pecera
encuentro algunos prisioneros hermosos
como  pensamientos de playas
que se van escapando

crepitan horas de bronce
en algún campanario
que se canta a si mismo
para romper
la armonía

de los silencios de otros


La lluvia viene despacio
perfectamente salvaje
lejana

Derrumba a su paso
la vida antigua

piedras
            ríos de barro
                                   puentes

Va rehaciendo el paisaje
mientras que de la oscuridad
enmantada
emerge el bululú estruendoso

Miles de cocuyos
se meten en el recuerdo

La vida siempre exigiendo
alguna luz que no concluya



Los cerros
extrañan el amarillo de la tarde
que se acuesta sobre ellos

Han cambiado el color del paisaje
que se vuelve verde
sin alivio

El agua viene apaciguando
los fuegos

las chicharras                      secas
se desprenden
de la corteza
de los árboles


En este puerto
los minúsculos insectos
se mudan a fuerza de escoba

Buscan caminos escondidos
en las paredes

En las baldosas intentan
someterse al color de las rendijas
pero la voluntad
los somete
al corte inmediato
de la estancia
en los rincones que los contienen


Las aves de rapiña
obedecen a sus desvencijadas garras

Demuestran su rudeza
ante la carne y el descuido

Detienen en la alta noche sus ferocidades

Tienden a volar alto hasta que logran
detener su vuelo

Congelarlas de maldad
es una utopía


Los grillos
se presentan
en coherente coro

los durmiente se despiertan
atolondrados de tanto alboroto

la medianoche
circula entre la luna nueva
y las buenas noticias por venir


Es necesario
retomar el vuelo
mientras la lluvia
viene a mojar las alas
de aves detenidas
en los cables de electricidad


El ladrido
de perros hambrientos
llega a mejor temporada
sin alimento alguno

mientras tanto
las estrellas se avecinan
esquina adentro
acompañando a lustrosos caballos
que vienen a convertirse
en animales de lujuria


La crecida
arrastra cualquier cantidad de peces
poseyendo el paisaje
de nutridas garzas

A lo lejos
la sabana se va aquietando
mientras la luna se lava la cara
en cualquier pozo de agua fresca
que le deja paso
a la serenidad de tanta espera




Solemnes son las amapolas
que vienen a abrirse para los colibríes

Vuelan rampantemente
en la mirada
mientras las bestias de la noche
se aturden
deteniendo la belleza

pestañear de universo


Los gatos danzan
mientras las camas vacías
se aturden de silencio

Son incapaces de conciliar
el sueño


En puertos lejanos
los roedores pinchan las latas de sardina
buscan desesperados el alimento
y sólo encuentra
agua salada
                       
vasijas de peltre

esponjas en blanco
para secarse el sudor


Las puertas se abren
para pasar la noche
que se rompe en el adentro de los lirios

largas horas de camino
alcaravanes

que cantan entendiendo
que en los montes altos
hay fiestas con Baco
y algunas ninfas desnudas
paralizan con aguijones
el paso de la salamandra


Las torrenciales aguas
despojan rincones secos

Es entonces cuando las serpientes
hacen uso de su sangre fría
y se meten en algún rincón

cálido de afecto
destilan allí
sus venenos


Algunos animales
se quejan en la noche
que es larga como una sábana de hilo

canta sobre ellos
el amanecer
que les espera
           
Los gallos callan la madrugada
mientras que algunos ratones
intentan abrir las neveras

Buscan alimentos donde los encuentran
mientras que el veneno
hace migas de plata
en los paladares prestos
de fauces oscuras

Mientras mueren
los gallos cantan tres veces
en la próxima madrugada


En este puerto de corales
los tonos grises
se desenvuelven por autonomía

Pasan al ras de las miradas
hasta que terminan
heridas de costas lejanas

Desangran los ojos
            detienen los latidos
mueren ante la belleza


Doscientas leguas de profundidad
ahogan a cualquiera

Nadie comprende la mirada de horizonte
mientras que algas marinas
enredan pensamientos
que deambulan
en los rostros avezados
de quienes se detienen
en la tienda
de los alucinados


Lento paso de tortuga vieja
caminar del tiempo

Válidas son las razones
cuando los titanes se cansan
de sostener la tierra

Terminan como todo
                                   muriendo


Los sueños se enredan
en las telarañas del techo
buscando ser barridos
al primer intento de escoba seca

Tanto trabajo tienen las tejedoras
para que nadie perciba
sus intentos de hogar

Se meten en la cabeza
y extraen la piedra filosofal
colgándola del primer bombillo

Toleran los silencios
hasta que vienen los enemigos
tormento en mano

Borran para siempre
sus naturales obras de arte


Los animales del volante
desatan la calle de estruendos

Tuercen la cara a los perros
pervierten el camino de gatos

El asfalto se vuelve
siembra desconocida

Bufan como locos
en la velocidad que desata
noches de verija y botella
la luz que el día
traerá en la mañana
alguna paz
en el bolsillo
Espuela de la mano aguda
que abre paso a la defensa

La muerte de la tarde
se llena de terquedades
cantando ante el espejo
novedades de tiempo
mientras la piel se calienta
al calor del recuerdo


Los gallinazos
extienden sus enormes barbas
tocando el suelo que los almibara

Detienen en tiempo
haciendo del paisaje
un lugar antiguo
de ríos prehistóricos

Mueven las agujas del reloj
a paso lento
mientras que las aguas
se llenan de canoas
que nos devuelven
al primitivo lugar
de los encuentros



Tomo la escalera
para direccionar nuevas rutas

Alucino con viajes
entre montañas
donde las curvas no permiten
ver el horizonte plano

Tolero los caminos escarpados
mientras su mano
se coloca lentamente
en el único corazón
que me queda en el pecho


Solía volar
en el balcón de la casa
cuando la luna
se abría en creciente

Viajaba entre las aves nocturnas
que siempre abrirán los ojos de los crédulos

Miraba la nocturnidad
como juego de acertijos
con respuestas cónsonas
a las habitaciones
donde regresar
es la zona de tolerancia


Los burdeles de ciertos países
anuncian con luces de neón
los placeres que ubican
en cuartos llenos de maravillas
(propaganda de precio alto)

La reputación de las putas es honrosa
y son respetadas
en poemas de primera mano

Las calles se debaten
entre tantos carteles luminosos
mientras que ellas esperan
que alguna vez
llegue un caballero
que las lleve
donde la esperanza
no está llena de tantas
manos diferentes

¿O no?


Las cinerarias
crecidas a ambos lados de la carretera
me lleva de la manos de mi padre
por caminos que desconozco

Las encuentro con mis ojos
durante todo el recorrido

Crecen de lado y lado
y se van perdiendo en siembras
de árnica
flores amarillas

Ante un enorme flamboyán
me aseguro
que mi padre
siga regando sus pasos
entre las plantas
que solía cuidar




Una pequeña granada

se abre entre las hojas secas
de un libro de advenimiento

Busca los tibios brazos
de lanudas cobijas

Se mete en ciertas mallas
para expandirse por el viento
de los páramos

Toca el momento
en que halla el cielo
para tornarse
del color de todas las nubes
que existen
en sus raíces

Mi padre brota de ellas


Las aves diurnas
tienden a huir de la lluvia
buscando refugio en sus propias alas

Se huyen una tras otra
huyendo a su vez del viento enfurecido

Saben cómo tolerar las tormentas
sobreviven a las crecidas
desmienten la finitud

Se pierden ante los ojos
y al calmarse el torrencial
se levantan
para cantar de nuevo


No suelo irme del todo
del puerto donde me anclo

No quisiera llegar
sino permanecer

Perdurar en la perfecta compañía
sin mayores preocupaciones
que dejarme ir
quedándome
por siempre


Los animales de pelambre
suelen regresar
a la caricia

Abundan en la lana
los deseos de la piel
en la cubierta lampiña

Los tejidos que asoman
por las manos
sienten
que hay ciertas pieles
que sirven para madejar
una historia


Soy un animal de instintos
huelo la ración de pensamientos
las pequeñas ternuras
las malas compañías

Los suburbios
las distancias
los pequeños embragues
de la transmisión de los carros

Percibo la mirada
el presumir de la aurora
la despedida

Suelo arriesgar el pellejo
torcer el destino
cazar las historias

Aquietarme en medio de la torrentera
y acercarme al rio crecido

Esconderme en la carama
volverme danza de fiera
atisbar el momento salvaje
y urdirme entre las piedras
para cantar en noche de luna

Un susurro de esperanza


Mi padre suele acompañarme
para que no extrañe su ausencia prolongada

Viene en cualquier canción
nunca se destierra de mi sueño
permanece intacto en los vasos de venenos

Soporta mi soledad
mi desprendimiento
mi sonrisa resignada

Me guarda un poco de aguardiente
me tapa de luciérnagas
me refleja en sus ojos
que siempre miran
ciertas raíces de borrajas

Me deja el olor de los ungüentos
y me despierta a veces
entre infamia y esperanza

Mi padre
nunca se ha ido de este puerto
que me habita


Sin voltear la mirada
tomo la raíz de mandrágora
y la arranco con las manos puestas
en los oídos

El grito inescrupuloso
derrite a los escuchantes
tras las paredes

Deslucen los labios
de los mentirosos
permea el pleonasmo
de los instigadores de maldad

Caen a mi diestra cien
mientras que evito
con mi daga de plata
que los que quedan
vengan a robarme
la serenidad de la noche


El eucalipto circular
cierra los ojos por las ventanas

Transmite en su eternidad
alivio para los respirantes

Sucumbe ante el ocaso
en la medialuna del puerto
mientras que las luchas
se devuelven rígidas
a ciertas apreciaciones
de olores suavizados
de leña y carboncillo

Se desviste en las roturas
que dejan algunas prendas
para que por ellas
pasen las manos
desde distancias lejanas
silentes
verdes
sabaneantes

Afronterados son los sueños
en el olor
de eucaliptos circulares


Tabaco seco
encuje
alboroto de pegoste

Hojas al vuelo
viento que surca
almíbar

Ron que aturde
licores de aliento
agua-rdiente
que corre por la arboleda

Mirador

Montañas sin nombres
piedras sin dueños
siembras anónimas

Agua que corre
con la misma tranquilidad
del  siempre hacia abajo
donde la vida
es inicio
luz

estallido de belleza


Ciertos reptiles
esquivan huesos
merodean soles calcinantes
ondean ante los desiertos

Cambian colores
se esconden en la arena
se transportan en tierra seca
se refrescan en hojas de cocuy

Miran con diez ojos
todos los panoramas
voltean sin poder huirse

Es cuando les cortan la cabeza
y su inmortalidad
es interrumpida
ante la persistencia
de las destrucciones


Perplejando
los insomnes se vuelven áridos

Huecos de dunas
mudanza de pieles
pelambre suelta de cabello

El despertar del sueño
se calienta de voracidad
ante la realidad circundante

La moneda a devolver
siempre tiene la cara
de quien la obtiene
y regala


Cien palabras
entran sin fueros ancestrales
como dagas filosas
brujas acechantes

Tormentosas desatinan
desquebrajando la tarde
suturan los adioses
se apoderan del delirio

Contorsionan las esquinas
se resisten de azotes

Se devuelven
diáfanas

ante la claridad del universo


Entre  animales
la matemática es perfecta
todo lo que resta
lleva la cuenta a sumar
mientras que lo que multiplica
siempre se divide
entre los animales que somos

Seres destructivos
que olvidamos
                        olvidamos
                                               olvidamos



De haber nacido hombre
la tarde en que me acuesto
tendría el color
de los tucanes

Laborioso tejido entre las alas

Pudiera caer encima
de cualquier féretro
y salir indemne
como si se tratase de una flor al borde

Acudiría a los bares
a escuchar el canto de las mujeres de la barra
y viajar sin asombro en la arboleda

Hubiera podido
asirme de cemento
para construir una mejor mañana

Tartamudear a medias
mientras que la brisa
se mece sin aturdir a nadie

No tuviera la famélica costumbre
de soñar con ciertas lealtades
que vienen del vientre dormido
y no me parecieran extrañas las sonrisas
de quienes pude abandonar
para perderme entre las carnes

Pudiera regresar cada vez
a la misma canción de cuna
y estremecer a los hijos-hombres
con mis desvaríos

Pero la vida no ha sido
justa

He nacido mujer
y en este hecho azaroso
miro los rincones del polvo
las migajas de la tierra
revolotear cual caminos de hormigas

Las tolvaneras
se convierten en embrujados caminos
donde los gallinazos
anuncian de día
cualquier hélice de avión

Oficio perpetuo este de ser mujer
esclava de las costumbres
con los puños atados a la tela
a los hilos
a la incapacidad de mantener limpia la casa

Hechura de desayunos y almuerzos
para no saber jamás a quienes he de alimentar
como cuervos
que terminan picoteando la cabeza
de quien todavía no muere

Busco en el paisaje algún lugar de niebla
para encontrar en la turbulencia
alguna sinfonía
construcciones de metáforas
libres de todo crédito
sin cuentas por cobrar
y sin nada que ponerle a la desnudez
o la ingratitud

En este oficio de verticalidades
me sumo a la línea futura
mientras que el horizonte se mueve
cercando la juventud
que aún queda en algunos rincones redondos

Si hubiera nacido hombre
pudiera tomar lo que me queda
y sin tener que explicar nada
tendría la oportunidad de desaparecer en la tarde
sin cuentas por pagar
sin deudas que asumir
sin ninguna lección de éticas inútiles

Pero con este género de certezas
vuelvo a ser la misma
en la hoja en blanco
que deambula
con el dolor en la punta del dedo
llanto desatado
ojos de embestidas