jueves, 11 de octubre de 2012

NOCHE DE PELAMBRE


Libro ganador de la I Bienal de Literatura "Argimiro Gabaldón", mención Poesía efectuada en Julio en el Estado Portuguesa, tierra del Comandante Carache.
"Los que mueren por la vida 
no pueden llamarse muertos"




Con el poemario Noche de pelambre, la escritora Ingrid Chicote ganó el Premio en el área de Poesía de la 1ra Bienal Nacional de Literatura Argimiro Gabaldón, efectuada del viernes 13 al domingo 15 de julio, en la población de Biscucuy, estado Portuguesa.

El jurado integrado por los escritores Luis Alberto Angulo, Héctor López y Jaime Tovar emitieron el veredicto sobre el trabajo presentado con el seudónimo Mariposa sobre el río de la escritora Ingrid Chicote, que fue premiado por su alto vuelo poético, claridad del lenguaje y su contenido que busca recuperar los elementos de la naturaleza. 

Oriunda de Caracas, (1965) Ingrid Chicote, hizo de Villa de Cura su alero vital desde hace más de tres décadas. En el sector Los Colorados de la capital del municipio Zamora del estado Aragua, venía trabajando en silencio pero con mucho entusiasmo.

En el 2010 gana la I Bienal Nacional de Literatura Cruz Salmerón Acosta, efectuada en el pueblo de Manicuare, estado Sucre, con el poemario Huelga de Palabras.

Luego vendría su hermoso libro La Ruta de Los Ancestros, publicado por la Fundación Editorial El perro y la rana, el cual presentó el poeta Pedro Ruiz, en acto organizado por el Gabinete estadal del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, en la Casa de la Cultura de Maracay.

En ese entonces Ruiz expresó “…una mujer que ha sido una hermosa noticia, la sorpresa de la I Bienal Nacional de Literatura Cruz Salmerón Acosta, con el Libro Huelga de palabras. Ahora, con La Ruta de Los Ancestros, no hay duda de que estamos frente a una voz poética de profunda autenticidad, con una verdad trabajada con rigurosidad de orfebre. Es un libro necesario, esencial, que nos conmueve., en el cual recoge la memoria de personajes, de sus ancestros…”

Este nuevo galardón obtenido por Chicotte sin duda ratifican lo afirmado por Ruiz , y esa autentica voz poética de Ingrid Chicotte fue nuevamente premiada por el Jurado de la I Bienal Nacional de Literatura Argimiro Gabaldón, un evento de gran relevancia que honra la memoria del poeta, maestro, soñador y líder guerrillero.

Ingrid Chicotte es Terapeuta de medicina Tradicional China, egresada de la Universidad de Carabobo y de la fundación Neijing, Maracay, Poeta y narradora viene desempeñando una importante labor como promotora del Libro y la Lectura, y Tallerista del Programa La Comunidad y su escritura; de la Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello, entre otras actividades literarias y formativas.

En el área de Ensayo Histórico, el galardón recayó en el portugueseño Jhonny Jordán, quien obtuvo el primer lugar con No conocí a Argimiro Gabaldón , y las menciones fueron otorgadas a Jean Cruces Arqueólogo de la Tierra de Gracia de Camilo Morón de Falcón y Tres Cuenta Cuentos de Portuguesa, del portugueseño Joaquín Castillo 

La Bienal Argimiro Gabaldón fue organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, el Centro Nacional del Libro, el Gabinete de Cultura de Portuguesa, la Red de Escritores y Escritoras Socialistas de Venezuela, la Alcaldía Bolivariana del municipio Sucre, colectivos culturales y el Poder Popular.

T/ Omaira Ochoa Díaz




NOCHE DE PELAMBRE
Poemario



Por gusto o por voluntad nadie se quedaría en este puerto”
José Saramago






Los perros

en las paradas de los camioneros

pasean sus ojos
a través de las luces

Esperan clemencia

sobras que botan los pasantes

Mugre es lo que anida
en su pelambre

Se destienden
aullándole a los vasos
de café


Esperan que la luna
se espabile
y les responda
con piedad


Los camioneros
extienden hamacas
y sueñan tranquilos
en alguna orilla

Ellas
se encuentran protegidas
mientras pasajeros de buses
observan
nulos movimientos

Parecen esclavos
que se llevan a sí mismos
de lado y lado
de las colgaduras

Recostados de los grandes monstruos
toleran besos de niebla
luces de  postes
sin que nadie  cante
una canción de amor


En la mesa
la mañana se despierta
mientras que huellas de  gato
son camino de bordes secos

Las pisadas son sigilosas
lentas
silentes

sobre el árbol
el sol naciente
cuela a un gato
en el café de la mañana


En la pelambre de la noche
los cojines
se dispersan de aguas

La estrategia de la luna
fluye en cuatro tiempos

habitaciones  abejasadas
nidos de níspero
sábanas extendidas

la noche
con toda su coraza de pieles antiguas

se sienta sobre la mesa

liba un trago seco

disipa aguas
tiempos
abejas
nidos de níspero

Noche de mieles durmientes
en seguro abandono



Los gallos predicen
lomos de  ciruelas

malanga
en fronda de garganta


ilustres soles
soliviantando polvo


En ciertos flamboyanes
los fantasmas se acuestan
entre ramas
flores rojas

saldos de locura

Adornan sus ojos con alguna sombra de luna
persiguen algún brillo del río
para ponerse en los labios

Buscan algunas telarañas
para cubrirse del frío
mientras que los búhos
dan vueltas a sus cabezas
intentando mirar
la dirección que toman
cuando les da por volar
y perderse


Las iguanas
sigilosamente
manchan el asfalto

Todo el verde
recuerda orígenes
que se pierden en el tiempo

Las iguanas se buscan en los árboles
para encontrarse
con algún punto de la perfección

Huyen de la muerte
en alguna selva
virgen de humanos


Las abejas insisten
en meterse en los bombillos
mientras que la noche insiste
en clavarse de oscuridad


En alguna pecera
encuentro algunos prisioneros hermosos
como  pensamientos de playas
que se van escapando

crepitan horas de bronce
en algún campanario
que se canta a si mismo
para romper
la armonía

de los silencios de otros


La lluvia viene despacio
perfectamente salvaje
lejana

Derrumba a su paso
la vida antigua

piedras
            ríos de barro
                                   puentes

Va rehaciendo el paisaje
mientras que de la oscuridad
enmantada
emerge el bululú estruendoso

Miles de cocuyos
se meten en el recuerdo

La vida siempre exigiendo
alguna luz que no concluya



Los cerros
extrañan el amarillo de la tarde
que se acuesta sobre ellos

Han cambiado el color del paisaje
que se vuelve verde
sin alivio

El agua viene apaciguando
los fuegos

las chicharras                      secas
se desprenden
de la corteza
de los árboles


En este puerto
los minúsculos insectos
se mudan a fuerza de escoba

Buscan caminos escondidos
en las paredes

En las baldosas intentan
someterse al color de las rendijas
pero la voluntad
los somete
al corte inmediato
de la estancia
en los rincones que los contienen


Las aves de rapiña
obedecen a sus desvencijadas garras

Demuestran su rudeza
ante la carne y el descuido

Detienen en la alta noche sus ferocidades

Tienden a volar alto hasta que logran
detener su vuelo

Congelarlas de maldad
es una utopía


Los grillos
se presentan
en coherente coro

los durmiente se despiertan
atolondrados de tanto alboroto

la medianoche
circula entre la luna nueva
y las buenas noticias por venir


Es necesario
retomar el vuelo
mientras la lluvia
viene a mojar las alas
de aves detenidas
en los cables de electricidad


El ladrido
de perros hambrientos
llega a mejor temporada
sin alimento alguno

mientras tanto
las estrellas se avecinan
esquina adentro
acompañando a lustrosos caballos
que vienen a convertirse
en animales de lujuria


La crecida
arrastra cualquier cantidad de peces
poseyendo el paisaje
de nutridas garzas

A lo lejos
la sabana se va aquietando
mientras la luna se lava la cara
en cualquier pozo de agua fresca
que le deja paso
a la serenidad de tanta espera




Solemnes son las amapolas
que vienen a abrirse para los colibríes

Vuelan rampantemente
en la mirada
mientras las bestias de la noche
se aturden
deteniendo la belleza

pestañear de universo


Los gatos danzan
mientras las camas vacías
se aturden de silencio

Son incapaces de conciliar
el sueño


En puertos lejanos
los roedores pinchan las latas de sardina
buscan desesperados el alimento
y sólo encuentra
agua salada
                       
vasijas de peltre

esponjas en blanco
para secarse el sudor


Las puertas se abren
para pasar la noche
que se rompe en el adentro de los lirios

largas horas de camino
alcaravanes

que cantan entendiendo
que en los montes altos
hay fiestas con Baco
y algunas ninfas desnudas
paralizan con aguijones
el paso de la salamandra


Las torrenciales aguas
despojan rincones secos

Es entonces cuando las serpientes
hacen uso de su sangre fría
y se meten en algún rincón

cálido de afecto
destilan allí
sus venenos


Algunos animales
se quejan en la noche
que es larga como una sábana de hilo

canta sobre ellos
el amanecer
que les espera
           
Los gallos callan la madrugada
mientras que algunos ratones
intentan abrir las neveras

Buscan alimentos donde los encuentran
mientras que el veneno
hace migas de plata
en los paladares prestos
de fauces oscuras

Mientras mueren
los gallos cantan tres veces
en la próxima madrugada


En este puerto de corales
los tonos grises
se desenvuelven por autonomía

Pasan al ras de las miradas
hasta que terminan
heridas de costas lejanas

Desangran los ojos
            detienen los latidos
mueren ante la belleza


Doscientas leguas de profundidad
ahogan a cualquiera

Nadie comprende la mirada de horizonte
mientras que algas marinas
enredan pensamientos
que deambulan
en los rostros avezados
de quienes se detienen
en la tienda
de los alucinados


Lento paso de tortuga vieja
caminar del tiempo

Válidas son las razones
cuando los titanes se cansan
de sostener la tierra

Terminan como todo
                                   muriendo


Los sueños se enredan
en las telarañas del techo
buscando ser barridos
al primer intento de escoba seca

Tanto trabajo tienen las tejedoras
para que nadie perciba
sus intentos de hogar

Se meten en la cabeza
y extraen la piedra filosofal
colgándola del primer bombillo

Toleran los silencios
hasta que vienen los enemigos
tormento en mano

Borran para siempre
sus naturales obras de arte


Los animales del volante
desatan la calle de estruendos

Tuercen la cara a los perros
pervierten el camino de gatos

El asfalto se vuelve
siembra desconocida

Bufan como locos
en la velocidad que desata
noches de verija y botella
la luz que el día
traerá en la mañana
alguna paz
en el bolsillo
Espuela de la mano aguda
que abre paso a la defensa

La muerte de la tarde
se llena de terquedades
cantando ante el espejo
novedades de tiempo
mientras la piel se calienta
al calor del recuerdo


Los gallinazos
extienden sus enormes barbas
tocando el suelo que los almibara

Detienen en tiempo
haciendo del paisaje
un lugar antiguo
de ríos prehistóricos

Mueven las agujas del reloj
a paso lento
mientras que las aguas
se llenan de canoas
que nos devuelven
al primitivo lugar
de los encuentros



Tomo la escalera
para direccionar nuevas rutas

Alucino con viajes
entre montañas
donde las curvas no permiten
ver el horizonte plano

Tolero los caminos escarpados
mientras su mano
se coloca lentamente
en el único corazón
que me queda en el pecho


Solía volar
en el balcón de la casa
cuando la luna
se abría en creciente

Viajaba entre las aves nocturnas
que siempre abrirán los ojos de los crédulos

Miraba la nocturnidad
como juego de acertijos
con respuestas cónsonas
a las habitaciones
donde regresar
es la zona de tolerancia


Los burdeles de ciertos países
anuncian con luces de neón
los placeres que ubican
en cuartos llenos de maravillas
(propaganda de precio alto)

La reputación de las putas es honrosa
y son respetadas
en poemas de primera mano

Las calles se debaten
entre tantos carteles luminosos
mientras que ellas esperan
que alguna vez
llegue un caballero
que las lleve
donde la esperanza
no está llena de tantas
manos diferentes

¿O no?


Las cinerarias
crecidas a ambos lados de la carretera
me lleva de la manos de mi padre
por caminos que desconozco

Las encuentro con mis ojos
durante todo el recorrido

Crecen de lado y lado
y se van perdiendo en siembras
de árnica
flores amarillas

Ante un enorme flamboyán
me aseguro
que mi padre
siga regando sus pasos
entre las plantas
que solía cuidar




Una pequeña granada

se abre entre las hojas secas
de un libro de advenimiento

Busca los tibios brazos
de lanudas cobijas

Se mete en ciertas mallas
para expandirse por el viento
de los páramos

Toca el momento
en que halla el cielo
para tornarse
del color de todas las nubes
que existen
en sus raíces

Mi padre brota de ellas


Las aves diurnas
tienden a huir de la lluvia
buscando refugio en sus propias alas

Se huyen una tras otra
huyendo a su vez del viento enfurecido

Saben cómo tolerar las tormentas
sobreviven a las crecidas
desmienten la finitud

Se pierden ante los ojos
y al calmarse el torrencial
se levantan
para cantar de nuevo


No suelo irme del todo
del puerto donde me anclo

No quisiera llegar
sino permanecer

Perdurar en la perfecta compañía
sin mayores preocupaciones
que dejarme ir
quedándome
por siempre


Los animales de pelambre
suelen regresar
a la caricia

Abundan en la lana
los deseos de la piel
en la cubierta lampiña

Los tejidos que asoman
por las manos
sienten
que hay ciertas pieles
que sirven para madejar
una historia


Soy un animal de instintos
huelo la ración de pensamientos
las pequeñas ternuras
las malas compañías

Los suburbios
las distancias
los pequeños embragues
de la transmisión de los carros

Percibo la mirada
el presumir de la aurora
la despedida

Suelo arriesgar el pellejo
torcer el destino
cazar las historias

Aquietarme en medio de la torrentera
y acercarme al rio crecido

Esconderme en la carama
volverme danza de fiera
atisbar el momento salvaje
y urdirme entre las piedras
para cantar en noche de luna

Un susurro de esperanza


Mi padre suele acompañarme
para que no extrañe su ausencia prolongada

Viene en cualquier canción
nunca se destierra de mi sueño
permanece intacto en los vasos de venenos

Soporta mi soledad
mi desprendimiento
mi sonrisa resignada

Me guarda un poco de aguardiente
me tapa de luciérnagas
me refleja en sus ojos
que siempre miran
ciertas raíces de borrajas

Me deja el olor de los ungüentos
y me despierta a veces
entre infamia y esperanza

Mi padre
nunca se ha ido de este puerto
que me habita


Sin voltear la mirada
tomo la raíz de mandrágora
y la arranco con las manos puestas
en los oídos

El grito inescrupuloso
derrite a los escuchantes
tras las paredes

Deslucen los labios
de los mentirosos
permea el pleonasmo
de los instigadores de maldad

Caen a mi diestra cien
mientras que evito
con mi daga de plata
que los que quedan
vengan a robarme
la serenidad de la noche


El eucalipto circular
cierra los ojos por las ventanas

Transmite en su eternidad
alivio para los respirantes

Sucumbe ante el ocaso
en la medialuna del puerto
mientras que las luchas
se devuelven rígidas
a ciertas apreciaciones
de olores suavizados
de leña y carboncillo

Se desviste en las roturas
que dejan algunas prendas
para que por ellas
pasen las manos
desde distancias lejanas
silentes
verdes
sabaneantes

Afronterados son los sueños
en el olor
de eucaliptos circulares


Tabaco seco
encuje
alboroto de pegoste

Hojas al vuelo
viento que surca
almíbar

Ron que aturde
licores de aliento
agua-rdiente
que corre por la arboleda

Mirador

Montañas sin nombres
piedras sin dueños
siembras anónimas

Agua que corre
con la misma tranquilidad
del  siempre hacia abajo
donde la vida
es inicio
luz

estallido de belleza


Ciertos reptiles
esquivan huesos
merodean soles calcinantes
ondean ante los desiertos

Cambian colores
se esconden en la arena
se transportan en tierra seca
se refrescan en hojas de cocuy

Miran con diez ojos
todos los panoramas
voltean sin poder huirse

Es cuando les cortan la cabeza
y su inmortalidad
es interrumpida
ante la persistencia
de las destrucciones


Perplejando
los insomnes se vuelven áridos

Huecos de dunas
mudanza de pieles
pelambre suelta de cabello

El despertar del sueño
se calienta de voracidad
ante la realidad circundante

La moneda a devolver
siempre tiene la cara
de quien la obtiene
y regala


Cien palabras
entran sin fueros ancestrales
como dagas filosas
brujas acechantes

Tormentosas desatinan
desquebrajando la tarde
suturan los adioses
se apoderan del delirio

Contorsionan las esquinas
se resisten de azotes

Se devuelven
diáfanas

ante la claridad del universo


Entre  animales
la matemática es perfecta
todo lo que resta
lleva la cuenta a sumar
mientras que lo que multiplica
siempre se divide
entre los animales que somos

Seres destructivos
que olvidamos
                        olvidamos
                                               olvidamos



De haber nacido hombre
la tarde en que me acuesto
tendría el color
de los tucanes

Laborioso tejido entre las alas

Pudiera caer encima
de cualquier féretro
y salir indemne
como si se tratase de una flor al borde

Acudiría a los bares
a escuchar el canto de las mujeres de la barra
y viajar sin asombro en la arboleda

Hubiera podido
asirme de cemento
para construir una mejor mañana

Tartamudear a medias
mientras que la brisa
se mece sin aturdir a nadie

No tuviera la famélica costumbre
de soñar con ciertas lealtades
que vienen del vientre dormido
y no me parecieran extrañas las sonrisas
de quienes pude abandonar
para perderme entre las carnes

Pudiera regresar cada vez
a la misma canción de cuna
y estremecer a los hijos-hombres
con mis desvaríos

Pero la vida no ha sido
justa

He nacido mujer
y en este hecho azaroso
miro los rincones del polvo
las migajas de la tierra
revolotear cual caminos de hormigas

Las tolvaneras
se convierten en embrujados caminos
donde los gallinazos
anuncian de día
cualquier hélice de avión

Oficio perpetuo este de ser mujer
esclava de las costumbres
con los puños atados a la tela
a los hilos
a la incapacidad de mantener limpia la casa

Hechura de desayunos y almuerzos
para no saber jamás a quienes he de alimentar
como cuervos
que terminan picoteando la cabeza
de quien todavía no muere

Busco en el paisaje algún lugar de niebla
para encontrar en la turbulencia
alguna sinfonía
construcciones de metáforas
libres de todo crédito
sin cuentas por cobrar
y sin nada que ponerle a la desnudez
o la ingratitud

En este oficio de verticalidades
me sumo a la línea futura
mientras que el horizonte se mueve
cercando la juventud
que aún queda en algunos rincones redondos

Si hubiera nacido hombre
pudiera tomar lo que me queda
y sin tener que explicar nada
tendría la oportunidad de desaparecer en la tarde
sin cuentas por pagar
sin deudas que asumir
sin ninguna lección de éticas inútiles

Pero con este género de certezas
vuelvo a ser la misma
en la hoja en blanco
que deambula
con el dolor en la punta del dedo
llanto desatado
ojos de embestidas






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