martes, 5 de junio de 2012
Poeterías
NAZIM HIKMET Y CARLOS AUGUSTO LEÓN
Gonzalo Fragui
fragui2000@yahoo.com
A finales de los años cincuenta se encontraron en el Sanatorio Barvikha, de Moscú, el poeta turco Nazim Hikmet y el poeta venezolano Carlos Augusto León. Carlos Augusto va a escribir después: “Juntos vimos pasar / por las ventanas del sanatorio / todo el invierno / entre los pinos rusos / llegar la primavera”.
Inmediatamente ambos poetas se hicieron muy amigos. Mientras mejoraban en salud, los poetas pasaban días enteros conversando sobre poesía y política en aquel tranquilo lugar.
Pero, un día, la habitual paz se vio perturbada por la intempestiva presencia de militares que ocuparon todas las instalaciones y causaron una conmoción general. Minutos más tarde llegó un viejito con dificultades para caminar que se apoyaba en unos jóvenes soldados. Carlos Augusto y Nazim se miraron. Sin decir nada se preguntaron quién sería aquel amable e indefenso anciano que era escoltado por militares del más alto rango.
Después de varios días, los poetas vencieron la curiosidad y decidieron visitar al nuevo huésped. Llegaron a la habitación y encontraron al viejecillo que estaba siendo atendido en ese momento por una enfermera. Los poetas saludaron y preguntaron si podían pasar. Hablaban en francés. (Nazim sabía francés y ruso. Carlos Augusto había vivido en Francia) El anciano, en perfecto francés, respondió que sí y los invitó a sentarse. Inmediatamente preguntó quiénes eran.
Primero habló Nazim.
-¡Nazim Hikmet!- exclamó el anciano- es un placer conocerlo, yo he leído su poesía. Yo amo la poesía, incluso tengo escritos algunos versos.
Después habló Carlos Augusto, quien dijo que era poeta venezolano.
-¡Venezolano!- volvió a exclamar el anciano, y ahora habló largamente de su admiración por Simón Bolívar.
Nazim no lo podía creer. Carlos Augusto tampoco. Quién podía ser aquel anciano a quien reverenciaban militares soviéticos y que, además de ser poeta, conocía de poesía universal y amaba a Simón Bolívar.
Ante la ansiedad, ambos poetas preguntaron al mismo tiempo:
- Disculpe la molestia, pero ¿quién es usted?.
El anciano respondió con sencillez:
- Me llamo Ho Chi Minh.(*)
(*) Sirva de Homenaje a Ho Chi Minh, hoy en su 122 aniversario.
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