LATONEROS
Gritos de hombres
entusiasmados de trabajo
invaden la cocina
Mientras el aliño
para la sopa
se va mezclando
- sin pedir permiso –
el olor a thiner
acompaña la mañana
Platos y cubiertos
se fugan en el agua
que cae desde el chorro
mientras todos los ruidos
de casa risa
se expanden cotidianos
Fragua y lija
acompañan el vallenato
de los latoneros
Quitan golpes
con otros golpes
engañan carrocerías
de mastique y detalles
cambian colores
estrenando modos de sonreír
Vacían con el compresor
sus ideas
dejando manchas
pintura
sobre sus ropas de trabajo
Toda la casa vibra
entre olor a sopa
y ruido de llaves
El cilantro flota
entre los hervores y en el taller
aceites
humo de cilantro
gasolina
No puedo prohibir
su entrada a mi casa
pero puedo invitarlos
a formar parte
de un poema
GALLOS
La madrugada
exige silencio
- voz del eterno que nos arrulla –
a pesar de las ausencias
de tantos cristales rotos
del vértigo y del asombro
de la oscuridad
los gallos
- míticos coloridos solos –
emiten sus cantos
para el hombre
recuerdan la infinitud del cielo
(no se puede tocar la nube)
Sus gargantas se vuelcan
en todas las dimensiones
cardinalidades
Sin refugio y sin agravios
la madrugada es silencio
donde cada latido
es un eco que viaja
Azar de los encuentros
Espacio donde todos
nos hallamos
en el sueño
o el insomnio
Más allá de ella
- de su propia inmortalidad –
está el gallo
que abre sus colores
cuando bate las alas
empuja desde su íntima estancia
su canción expansiva
profesando en ella
solemne celestialidad
vuelo que transporta
a oídos desvelados
El canto del gallo
el silencio de la madrugada
despiertan enigmáticos presagios
de despedidas y encuentros
Nos reconcilian
con la realidad y nuestros dioses
ETERNIDAD
Las palabras
- prehistóricas como la existencia –
se han convertido
en bombas cuchillos
Hieren con sus mentiras
se revuelcan como proxenetas
se pulverizan para entrar más fácil
se convierten en tapones
para oídos soberbios
y, a pesar de sus cometidos,
se alimentan de la misma esencia
A veces
son abiertas como la atmósfera
cerradas como las piedras
brillantes como el ojo de Dios
oscuras como el Universo
Dentro de ellas,
- a pesar de sus adulteraciones-
de los eternos fracasos
de los fugaces amores
lo profundo
se mantiene en el abismo
o en la cumbre
En ellas
el agua está presente
y pese a sus propios ruidos
- estrépitos de confusiones –
su eternidad es tan lapidaria
como la mirada de Medusa
INVENTARIO
Hago un inventario
y encuentro
rincones oscuros
canciones antiguas
un baúl de bisabuela
y un teléfono
Una mujer que engorda
con pensamientos de nubes
una luna que pestañea
una ensalada de letras
Un verso sin sentido
tres metáforas de arena
una elipsis que circula
cuatro sustantivos
seis antónimos
y un baño
Persianas chinas
bambúes colgantes
una flauta con dueño
mil libros de poesía
que no acompañan
Tres vecinas que gritan
seis que corren
mientras un niño llora
roto de asfalto
Es un inventario que nadie lleva
porque no es de posesiones
ni ahorros
de cosas inéditas
Dos pies que duelen de frío
una mano que escribe
un meñique pequeño
un abdomen que guarda un útero
y una lista de arrugas
Canas sin caspa
pecas
y puntos negros
lunares
- los mas costosos -
no son míos
Pensamientos que ascienden
como aroma de café
que nadie atrapa
En este momento
hay mas cosas por inventariar
pero sus raras naturalezas
les ponen nombres
que aún no conozco
No puedo inventariar entonces
ideas sin sustantivos
acciones sin verbos copulativos
emociones no adjetivadas
y millones de frases
sin conectivos
- en fin -
para que sirve un inventario
si al final
las posesiones que tengo
no sirven de garantía
ni
para
préstamo
personal
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