jueves, 28 de abril de 2011

CARTA AL PRESIDENTE DE GONZALO FRAGUI

Compañero Presidente:

Decía Guillermo Toriello, el Canciller de la Dignidad, en Caracas en 1954, que la diplomacia no es servilismo. Diplomacia sin moral es entreguismo, vejación. Nunca antes nuestra política exterior había sido tan digna como ahora, con usted. Pero hay baches.

Todos sabemos que Joaquín Pérez Becerra no es ningún terrorista. Al contrario, es víctima del terrorismo de estado de los gobiernos colombianos. Pérez Becerra abandonó Colombia hace 25 años, porque estaba condenado a muerte, como miles de sus compañeros de la Unión Patriótica. Después del secuestro y asesinato de su esposa, pidió asilo político en Suecia, donde se dedicó al periodismo libre y a propiciar una salida pacífica para Colombia.

Fue un error entregar al compañero. Si lo “desaparecen” en una de las múltiples fosas comunes, si lo entregan a los gringos, si lo mantienen secuestrado, nosotros seremos culpables. Yo estoy en contra de todo tipo de secuestro, los de las FARC y los del gobierno colombiano, que tiene en cárceles a miles de campesinos acusados de guerrilleros. Gobierno que secuestró en Ecuador a Sonia y a Simón Trinidad, y ahora están en USA, cada uno en una celda de 2x2, sin poder ver el sol, y no han enloquecido porque leen diariamente a Bolívar.

Nosotros nunca le vamos a caer bien al imperio, y eso nos honra. Tampoco tenemos por qué deberle obediencia a Interpol, ni a Santos. Interpol borró de su lista a los criminales del golpe de estado y a los banqueros prófugos. ¿Por qué entregar un compañero que venía, (y había venido otras veces), a defender la revolución bolivariana?. ¡El mundo al revés!. Los hermanos no se entregan. Los hermanos se protegen. De todas maneras, cuando quieran agredirnos o invadirnos inventarán otras computadoras y otras supuestas pruebas y de nada habrá servido sacrificar valiosos compañeros.

Si no hay dignidad en las relaciones diplomáticas, Presidente, no hay nada. ¿Para qué todas las casitas, todas las misiones, todos los bicentenarios?. ¿Para qué reunirnos entonces el próximo 5 de Julio?, ¿para qué CELAC?.

Esto no es pesimismo, ni una convocatoria a abandonar el barco. Al contrario, seguimos con usted, pero ojo avizor con los ¨favorcitos¨. Una revolución no se construye entregando revolucionarios al enemigo. En revolución no se puede avanzar con caries en el alma.

Mucutuy/Edo. Mérida
fragui2000@yahoo.com

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